domingo, 26 de agosto de 2007

Esclavos del sistema o Hijos de Dios?


Esto no es ninguna novedad : A mitad de semana un grupo de pescadores del litoral central se ha pronunciado en contra de una propuesta que les hizo el gobierno consistente en una ayuda por cuatro meses de $60.000 más una canasta con mercaderias.


En mi opinión esto es una falta de respeto y atenta directamente a la dignidad de esas personas y esa dignidad está dada por el hecho de ser desde el cristianismo, hijos de Dios .

Pero hablando materialmente y usando la lógica, que familia de 5 integrantes pueda satisfacer en conformidad sus necesidades básicas con esa cantidad de dinero, sinceramente no se puede , de forma explicita la autoridad politica está humillando y vulnerando sus derechos como seres humanos.


Citando a San Alberto Hurtado:"¡Cristianos no sois máquinas, no sois bestias de carga, sois hijos de Dios! Amados por Cristo, herederos del Cielo..."

Es más dentro del evangelio es explicito que el mensaje de nuestro Señor busca que las personas adquieran conciencia de sus deberes y derechos como hijos de un mismo padre, de alguna u otra forma las personas más desposeidas y vulneradas por los grupos privilegiados ven en nuestro Señor el ejemplo de lucha por el bien y no una lucha que busque la sangre y el perjuicio del otro sino que siempre para vivir en fraternidad, coolaborando y cooperando con el otro, en cierto sentido el abusado, el desprotegido ,el vulnerado tiene que darse cuenta y sentir que es amado por Dios:


"En estos momentos hermanos, nuestra primera misión ha de ser que nos convenzamos a fondo que Dios nos ama. Hombres todos de la tierra, Pobres y Ricos, Dios nos ama; su amor no ha perecido, pues, somos sus hijos. Este grito simple pero mensaje de esperanza no ha de helarse jamás en nuestros labios: Dios nos ama; somos sus hijos... ¡Somos sus hijos! ¡Oh vosotros los 50.000.000 de hombres que vagáis ahora fuera de vuestra Patria, arrojados de vuestro hogar por el odio de la guerra, ¡Dios os ama! ¡Tened fe! ¡Dios os ama! ¡Jesús también quiso conocer vuestro dolor y tuvo que huir de su Patria y comer pan del destierro! Vosotros obreros los que estáis sumergidos en el fondo de las minas arrancando el carbón, a veces debajo del mar para ganar un trozo de pan, ¡Dios os ama! ¡Sois sus hijos! ¡El Hijo de Dios fue también obrero! Vosotros enfermos, que yacéis en lecho de dolor devorados por atroz enfermedad ¡sois hijos de Dios! Dios os ama, Jesús vuestro hermano comprende vuestro sufrimiento, el que tomó sobre sí el dolor del mundo. Vosotros mendigos, vosotros los que carecéis de todo, hasta de un techo que os cubra, los que vivís debajo de estos puentes o acurrucados en miserables chozas... ¡Dios os ama! ¡Sois hijos de Dios! Los pájaros tenían nido, las zorras una madriguera, pero Jesús vuestro hermano no tenía donde reclinar su cabeza. Vosotros los que valientemente defendéis los derechos de los oprimidos, los que pedís que se dé al trabajador un salario que concuerde con su dignidad de hombre, vosotros los que clamáis, a veces como Juan en el desierto, que haya más igualdad en el trabajo, más equidad en el reparto de las cargas y en el goce de los beneficios, que la palabra amor deje de ser una palabra vacía para cargarse de profundo sentido divino y humano, no ceséis, no temáis; no estáis haciendo obra revolucionaria, sino profundamente humana, más aún, divina, pues Dios ama a sus hijos y quiere verlos tratados como hijos y no como parias. Si padecéis persecución por la justicia, no os desalentéis, Él la padeció primero, Él murió por dar testimonio de la verdad y del amor, pero tened confianza, Él es el vencedor del mundo y vosotros venceréis si no os separáis de sus enseñanzas y de sus ejemplos".

(La sangre del amor, San Alberto Hurtado).


Ojala nunca en nuestros corazones estas palabras se secaran.
Fab.

No hay comentarios: